miércoles, 14 de marzo de 2018

Diecinueve de Marzo

Vista de Piedrafita
El próximo Lunes 19 de Marzo, se celebra San José y también es el día del padre. Voy hacer un recordatorio a todos los vecinos ya fallecidos, que recuerdo viviendo, o que frecuentaban el pueblo  unos por nacer o tener familia y pasar algunos días de visita. Otros   por  ser  descendientes  tenían hacienda y se desplazaban  para recoger cosecha como manzanas, hierba, madera, etc.

Lo que queda de la escuela
Voy empezar por la casa escuela con Avelino Garcia nacido en Sietes. Durante varios años fue el maestro del pueblo hasta su marcha a Santander. Avelino tenia tres cuñados: Francisco Huerres, Tino Cortina y José  Cortina. Francisco y José  solían venir a recoger hierba y con las vacas. Tino aunque tienen alguna finca, en aquella época  ya vivían en Villaviciosa  pero lo recuerdo venir a pasear y dar una vuelta por el pueblo. También voy a  recordar a Pablo Cortina, hijo de José y sobrino político de los tres ya mencionados. Pablo nos dejó hace dos años. Cuando nos encontrábamos en la Villa o  en Piedrafita, donde solía venir con frecuencia, y conversábamos un poco. Para mi era buena persona.

También Salustiano Miyar (Tano el de la casa Sietes) solía pasar con el maíz en el  caballo a moler  tenían algunas fincas y las tenia arrendadas, Tano era muy conversador, mi madre tiene una finca pegada a su casería y muchas veces coincidíamos con él.

Casa que fue de Mariano García
A pocos metros en las casas de la Cebellin, recuerdo a Vicente  mas conocido por su apellido Mangón, y su nieto Bernardo Cayado  desafortunadamente nos dejo muy joven, tenia la edad de uno de mis hermanos.y también a Javier, nieto político de Mangón, también  vivió un tiempo en el pueblo

En la casa continúa José Manuel y Bernardo de Diego dos de los tres hijos varones de Inés. También
dos de sus yernos Víctor y Ángel  Remis. El primero venía a visitar a su suegra. Ángel  pasó con la familia varios meses en el pueblo.

En otra casa recuerdo a Mariano García  y a su hijo Lalo. Éste vivía en Sietes y acudía muchos días a casa de su padre que ya era mayor, y luego lo llevó a vivir con él a su casa.

Siguiendo  pocos metros a la derecha, vivía Fermín Sánchez, padre de Daniel. Recuerdo estar en la escuela y llegar la noticia de su fallecimiento.

También recuerdo a Cándido Lueje, cuñado de Fermín y Luis. Vivía en Oviedo aunque tenía casa en Sietes, y venía con frecuencia a Piedrafita a visitar a sus hermanas y familiares.

En la casa del campo vivieron Luis Busto y sus dos hijos: Luis (Luisito) y Manolo, que vivió siempre en el pueblo hasta su viudedad. Después se fue a vivir con  la  hija y  su  marido a Oviedo. Su hermano vivió en Sietes y Gijón y venia con bastante  frecuencia por el pueblo.

Capilla
En la casa pegada a la Capilla, vivieron Rafael Cortina, primo de mi abuelo Justo, y sus tres hijos  Belarmino, Víctor y José Ramón. Aunque yo a éste ultimo no lo conocí, pues debido a su enfermedad,  la familia se vio obligada  a ingresarlo  muy joven. Cuando yo nací, dice mi madre, se acercaba todos los días a preguntar si podía entrar a verme. Y así lo hizo varios días hasta su ingreso. En la casa la Capilla también vivió Luis Cayado, yerno y cuñado de los nombrados y marido de mi madrina.

Hórreo vecinal
En la casa siguiente vivió Laureano Prida y sus cuñados Manuel (Mel), Gabriel, y Albino. Los dos primeros emigrados a Chile.  Mel era el padrino de mi madre. Lo traté   en varios viajes  que hizo, y se acercaba en visita a su pueblo. Siempre hacía una parada en nuestra casa. Gabriel cuando regresó
de Chile se  fue a vivir a Rales, el pueblo de su mujer.

Cruzando la carretera a la derecha vivía Vicentin, abuelo de Aurina Fresno. Lo que yo recuerdo es verlo en una  casa  de escalera de piedra, no muy alto, de gorra y con una chaqueta como de mahón. Después de fallecer, ésta casa la reconstruyó Jesús Fernandez, que  anteriormente había vivido en la Cebellin.

En la misma línea, unos metros más, está la casa donde vivía con su familia el ya nombrado Albino Cabañas. Cuando yo tenía 8 o 9 años se fueron a vivir a Gijón.
Casa de Julia y Albino
Pegando a esta casa, por arriba,está la casa donde vivía Melín Fernández, suegro de Albino. Era un señorín, menudo, muy agradable y educado. Yo, así lo recuerdo. A esta casa luego se vino a vivir  Ramón Valdés, yerno de Melín , cuñado de Albino y tío de mi padre.

A la izquierda de estas casas, está la casa de Ramón Cortina  y sus dos hijos José (Pepe) y Manuel (Manolo). Yo recuerdo subir una vez con mi padre de Villaviciosa en el camión que tenia Manolo. Se dedicaba a bajar la leche; después se fue para Oviedo donde ya estaba su hermano Pepe.

En la misma zona, tan sólo separados por un hórreo, vivió Armando Fresno. Yo no lo recuerdo viviendo de seguido en el pueblo, pues estaba ya en Oviedo. Si  recuerdo cuando traía un seiscientos, y verlo leyendo en el portal de su casa donde pasaba los veranos.

Aquí en la Plazuela, también vivía Amalio Poladura que, al casarse de segundas nupcias lo tuve de vecino mas cercano.
Otros vecinos fueron: Pepe Busto, (hermano del nombrado Luis Busto) y sus hijos, ya fallecidos: Julio, casado en Sietes  donde  vivió  antes de irse  para la Villa. Venía mucho al pueblo a trabajar y cuidar su huerta; Y José Manuel (sacerdote). Me acuerdo cuando llegaba en moto estando de párroco en La Espina  a visitar a su padre y hermanos.

En la casa siguiente, vivió Baldomero Sánchez que tenía varios hijos. Uno de ellos era Manolo Sánchez, casado con Amelia. Vivían en Sietes. Otros dos eran Juan  y Ramón, que vivían en el concejo de Cabranes;  y aunque no habían nacido en Piedrafíta, ya que vinieron a trabajar a la casería de Laura, solían venir los dos muchas veces. Además, el día de Santa Lucía,  les gustaba acudir acompañados de algún familiar  y conversar  con los vecinos.

A continuación vivía Luis Valdés, cartero de la Parroquia, hijo de Ramón Valdés,y el suegro de Francisco Carneado (veterinario que vivía en Villaviciosa  y subía todos los días a hacer la línea por los pueblos para atender los animales).

Casa de Luis Valdés
Casa de Argentino Manjón

Seguido a Luis, conocí a Antonio, yerno de Baldomero, aunque recuerdo más al suegro que al yerno. Ésta casa, al marchar  Antonio y su mujer, la vendieron y la compró Argentino Manjón, la cuál esta adosada a la que fue de su madre. Hoy son las dos de la familia. Argentino tenía dos hermanos: José,  emigrado a Cuba, e Isidro, que en aquellos años vivía en Lastres. Yo  recuerdo verlo venir  a visitar a su madre, para la fiesta del pueblo y para la matanza. Luego se marchó  también para Gijón. En esta casa yo también conocí a Isidro Fresno, tío de los tres hermanos nombrados. Lo recuerdo con bigote, no muy alto y delgado, paseando por el camino delante del  hórreo donde su casa.

Casa de la tienda
En la misma línea,  a pocos metros estaba la casa de la tienda, dónde vivían Ariqué, Alfredo, Avelino, y César Prida. Compaginaban la tienda con la ganadería. Algún caramelo y galletas me dieron. Fallecierón todos estando yo ya casada. Los aprecié mucho; eran muy buenos vecinos.

El Carbayal
La próxima casa  después de la de la tienda, es la del Charcón, parada obligada para mí. Aquí nací y vivieron mis ancestros. Recuerdo perfectamente a mi bisabuelo Valeriano Huerta: tenía yo cinco años cuando falleció; él tenia 90. Recuerdo estando ya en cama, que mi abuela me mandó llevarle un pañuelo y al cogerlo me dijo: ¡¡guapa ñeña!!. Cuando fui mayor, me di cuenta que como era tan pequeña, en agradecimiento, me hizo ese halago. Y nunca se me olvidó aquella frase. Valeriano era el padre de mi abuela y de Luis y de Florencio Huerta. Luis estaba casado en Sietes con su prima Casimira Huerta. Murió joven. Florencio vivía en Valencia. Tampoco falleció mayor. Yo lo recuerdo cuando venía a pasar los veranos con su mujer y sus dos hijos,  con sus muletas, pues era mutilado de guerra. Luis, el mayor de sus hijos, era sordomudo y falleció  también muy joven, antes que su madre. De Santiago, hace unos años que no tenemos noticias. A quien no recuerdo es a mi abuelo materno, Justo Cortina, porque yo tenia solo un año cuando nos dejó. A quien sí  recuerdo con mucho cariño es a mi tío Arsenio Cortina, hermano de mi madre. Tan solo tenía 41 años cuando un infarto nos lo llevó. Y cómo no  recordar a mi padre, Ricardo Valdés, al que le debo además de recuerdo, mi cariño y gratitud. También voy hacer un recuerdo  a mi abuelo Felipe Valdés, a mi primo Paco, y a mi tío Silvano Valdés, que aunque vivían en  Rales, a los tres les gustaba venir  a Piedrafita. Sobre todo a mi tío, ya que de adolescente se vino atrabajar varios años a casa de Laura Valdés, madre de  Hortensia García. También a Manolo, cuñado de mi padre, y al hermano de mi abuelo  Melín  y a su hijo Servando. Nos juntábamos para comer  el día de las fiestas patronales, y  también nos acompañaban  Pepe y Teodoro de Ñobales, a los cuáles yo recuerdo con añoranza.
   
También quiero recordar a Modesto Fraile, pues venía mucho al prau de Miyares. Paraba mucho en nuestra casa, ya que al ser su mujer prima de mi abuela, siempre nos relacionamos.

También voy a recordar a Ángel y  a su hijo Manuel Ángel Busto. Ángel había nacido en El Carbayal, en una casa que ya solo existe el solar y que estaba detrás de la casa donde nació mi abuela. Fue donde mi padre después puso el llagar. El padre de Ángel era hermano de Luis y Pepe  Busto. Ángel se fue  a vivir a Sietes muy pequeño, pero también venía a hacerse cargo de las fincas que tenía. Falleció hace mas de cuarenta años y él tendría pocos más; como también uno de sus dos  hijos, Manuel Ángel, que en verano y fines de semana se acercaba casi todos los días a Piedrafita. También se fue a la edad de cincuenta y tantos años.

En El Carbayal los siguientes recuerdos son para otros vecinos más cercanos, como Ricardo Sánchez, el de La Verdial. Yo era bien pequeña pero lo  puedo describir de bigote, gafas, más bien bajo y no  muy delgado; encendiendo el cigarro con el cisquero. Tenía cinco hijos: dos mujeres y tres hombres. Uno era Manolo Sánchez, el cuál regentó el bar El Carbayal. Fue muy emprendedor, aunque la enfermedad lo llevó a perder  el rumbo y terminar sus días en Francia. Los otros dos son: Eloy y Aurino Sánchez. Yo conocí sólo al segundo en dos de los viajes de los que hizo a Asturias. Todos ellos fueron cuñados de Amalio, a quién ya nombré anteriormente. Otro cuñado fue Antonio, pero yo no sabría ponerle rostro. Estaba casado con la hija mayor de Ricardo y vivían en Liébana de dónde era natural y creo vino pocas veces.
A quién recuerdo es a  Julio. Éste señor había estado haciendo la mili con Manolo, de lo cuál surgió la amistad y pasaba con su mujer y su hijo en el verano varios días. El hijo siguió viniendo hasta fallecer Soledad. En la misma casa también vivieron largas temporadas el padre de Amalio (se llamaba también Ricardo), Poladura,  su hijo Ángel Poladura, y otro hermano que recuerdo fue Ernesto Poladura, el cuál, regresó de Vietnam con su hijo menor (llamado Eloy) y estuvieron poco tiempo.

Los vecinos siguientes fueron Alberto y su hijo José (Pepe) Fernández. Los dos fallecieron no siendo muy mayores. Alberto escuchaba mucho la radio y comentaba las noticias del tiempo; si le preguntaban: "¿cómo estará el día mañana Alberto?" contestaba con guasa: "mañana va estar buen día  ¡¡bueno... si no me lo estropea el aire!!"


Otras dos personas asiduas al pueblo fueron Manuel García, conocido como Manolo (Roque). El apodo, como suele pasar  muchas veces, no les hacía gracia ni a Manolo ni  a su sobrino Javier (tenía dos años más que yo y falleció con 39 años). Aunque vivían en El Campeón en Sietes, Javier, sobre todo solía estar si se llamaba para trabajar todo el día o si no hasta el bar diariamente. Eran buenos.

Siguiendo camino, de frente a la derecha, está Lueje (Lluexe), el último barrio del pueblo. Aquí conocí a Victoriano Fernández (padre de una hija y dos hijos), Enrique y Jesús, Fernández. Éste último ya lo nombré ,vivió siempre en el pueblo. Enrique era maestro, se casó y vivía en Sietes. Recuerdo comentar su muerte, aunque yo era tan pequeña, tengo una vaga idea de él: creo era alto y delgado pero no sabría  describir su físico.

En la casa contigua vivía Florentino Sánchez, primo de mi madre. También voy hacer un recuerdo a José natural de Vallés, que solía acercarse los domingos hasta el bar y hacer una parada en casa de Florentino, pues eran cuñados.

Por la parte de atrás, separando las casas, en el camino de acceso, vivía José Fernández conocido como Pepe Lluexe. Recuerdo traernos la maestra  Mª Esther a rezar un rosario cuando falleció. Creo yo que lo hizo porque su nieta mayor aún estaba en la clase,  pues su madre era hija de Pepe y vivían con él el matrimonio y sus tres hijos, el yerno (Agustín Cortina) y uno de sus dos nietos varones: Celso Cortina (ahijado de mi madre, ya fallecido) y de Arsenio (mi tío que también nos dejó). Aquí recuerdo a Julio, hermano de Agustín, que solía venir  con frecuencia a visitarlos.

Aquí en Lluexe, también tengo un recuerdo para José Llosa, de su cuñado José Antonio Fresno (hermano de Luis Fresno  y padre de  Juan Ramón Fresno), como para Agustín del Cuetu, suegro  de Manolo Prida natural y maestro de Breceña durante algún tiempo. Los cinco primeros son  naturales de Vallés y todos ellos frecuentaban  Piedrafita, pues tenían  fincas y traían el ganado  a pastar y a recoger la cosecha. Manolo el maestro, en verano, venía con su familia a ayudar en la tarea a sus suegros,  pues eran  ya mayores. Juan Ramón y su padre, aparte de fincas, estuvieron mucho tiempo  sacando la leche en bidones con el burro  desde San Martín, al  cruce de la carretera que va hacia Villaviciosa. Allí lo cargaban los camiones para llevar a la fábrica.
Juan Ramón después, se marchó a trabajar a Gijón. A Luis, que también tenía vacas, pero se le conocía más por ser amante de la pesca y la caza, también le gustaba echar la partida. Muchas tardes las pasaron él y mi padre jugando a las cartas.

También a Enrique Cayado y su hijo José Manuel Cayado que ya nos dejaron. Recuerdo verlos pasar con un  mulo y un burro con los bidones. Pues como los anteriores, también recogían la leche por las casas y lo sacaban también al mismo lugar dónde cada camión lo llevaba a su fabrica.

Yo  oía  comentar que cuando  te haces mayor  te vienen recuerdos que no te paraste a pensar, y eso me  pasó a mi ahora. Por eso lo escribí, aunque es largo y quizás aburrido en recuerdo  a todos ellos.
Como dije al principio. por ser el día del padre, pues en tiempos  de muchos de ellos seguro que todos los días no siendo los festivos serían iguales, tratarían de trabajar y poder subsistir. Algunos no fueron padres, no por eso dejaron de ser personas más o menos válidas a la sociedad, puesto que  yo creo que venimos  a esta vida a cumplir un cometido y todos somos diferentes personas. Por eso no se deja de ser personas válidas. Lo importante es tener buenos sentimientos. De todos estos vecinos y familiares tengo un buen recuerdo. Sólo desearles que  D. E. P.

Otro día  dedicaré el recuerdo a las mujeres, que tampoco están  entre nosotros. Deseo salud a las personas que viven o están vinculados de alguna manera al pueblo.
Gracias a todos.
                                                                                                                            MARUJA VALDÉS