lunes, 30 de julio de 2018

Fiesta de Santa Lucía

El día 13 de Diciembre se celebra  Santa Lucía. El refrán dice: "por Santa Lucía mengua la noche y crece el día; y hasta Navidad en su ser está". En la Capilla de Piedrafita  tenemos  su imagen.
Antiguamente en Piedrafita se celebraba Santa  Bárbara, hasta  los años de la contienda, que la imagen fue incinerada. Tampoco el lugar de la Capilla era el actual. Los más mayores que la conocieron  comentan que la que hay está mejor situada, pero es mas pequeña. A la antigua la separaban del cabildo unas rejas de madera. Parece ser que antaño, dicen, vivieron unos frailes en lo que mas tarde se usaba de cuadras y para guardar la  yerba (que  yo  recuerdo con los esconces (dintel) de las puertas
Santa Lucía
 y ventanas de piedra de arena).
Una de éstas cuadras fue de mis abuelos y otra de Ramón y Felicidad. Se vendieron, y hoy son de Bernardo Prida, pues los habían comprado sus padres. Todo tiene su lógica; es posible que viviesen ahí los Frailes y celebrasen  la  Santa  misa en la antigua Capilla, puesto que todo esto era una casería que pertenecía a la familia de Doña Gervasia Valdés, -esposa de Don José Cardin-,que creo que procedía de  Ballina, un barrio de la Parroquia  de Breceña. Ésta gente señorial, solía tener capilla  propia.
Consultado en el censo de Edificios  sacros y Capellanías del concejo de Villaviciosa sólo figura como Capilla de Santa Bárbara  o Santa Lucia de Piedrafita. No se encuentra fecha de edificación de ninguna de las dos.

Parece ser que hace unos 80  años siendo Don Luis Fernández párroco de estas Parroquias,  -que después fue destinado a la Parroquia de Fuentes de Villaviciosa de donde era natural-, llegó a un acuerdo con el matrimonio de Juana y Rafael, ya que habían comprado la casería a la familia  de Valdés Cardín, para que  les quedara  más antojana alrededor de los edificios. A cambio  donaron  el solar para  cambiar   la capilla de lugar, aunque mas pequeña, quedó mejor situada. Parece que se aprovechó la puerta y  rejas  de madera, parte de las losas de piedra para el suelo,  y el Altar, en el cual se hallaban  tres Imágenes: la de Santa Lucía , la Virgen del Rosario (esta imagen era muy bonita; con  capa de terciopelo de color granate  y una corona de estrellas , cuando mi madre era niña  dice que la trasladaban   a la escuela al aula de las niñas durante el mes de Mayo, y junto con los niños  hacían el ejercicio de  las flores) y la de San Antonio. Al lado de la pared de  la izada,  junto al altar, en un mueble pequeño, estaba la Virgen Milagrosa. Esta imagen,  siendo pequeña  me llamaba mucho la atención por su altura  y los dorados que portaba en las  manos imitando a unos destellos como rayos de luz bajando hacia el suelo. Recuerdo limpiarlos; brillaban como el oro. La había donado un señor  invidente llamado Víctor Fernández que pasaba a veces algunos días en casa de su prima Juana.

 Imagen de la Virgen de la Milagrosa similar a la anterior
La Imagen de  Santa Lucía  también fue donada por  Manuel García, hermano de Jesús García, impulsor de hacer y costear la escalera que hay en el cementerio Parroquial. Eran nativos de Piedrafita, concretamente de la Cebellín. Los dos  habían emigrado a Cuba. Manuel casado con  Leonor Casanueva, de la Parroquia de Sietes. Este señor tuvo que someterse  a una operación de vista, y como Santa Lucia es la abogada de la vista, ofreció traer  la Imagen e invirtió 3000 pesetas en acciones del estado. La renta anual la  entregaba a beneficio de la fiesta, cosa que después de fallecer, su mujer siguió cumpliendo con lo prometido hasta el final.
Al inaugurar la nueva Capilla  hace unos 78 años se empezó  a venerar esta Santa Lucia; y se sigue haciendo el 2º domingo de Agosto. Aunque la Imagen ya fue sustituida  por otra, pues con el paso de los años  estaba muy deteriorada. Se decidió comentarlo con  D. José Manuel sacerdote y nativo del pueblo, para que se hiciese cargo de comprar  y traer una nueva. Hace 42 -43 años, siendo Párroco D. Antonio María, nos empezó a oficiar  misa los sábados a la tarde, e hizo una restauración en la Iglesia  Parroquial  de Sietes y se cambio el altar




Mayor, por otro mas  alto y de otro estilo. Parte  de el que  quitaron en la Iglesia,  lo trajo para Piedrafita. En honor a la verdad debo decir  este es mucho mas bonito que el otro. A la vez  se colocaron seis  bancos y se pusieron unas ventanas por dentro de las verjas de madera, quedando así mas protegida. También hubo un cambio de Imágenes: solo quedó la de Santa Lucía; las otras tres nombradas anteriormente parece las llevó a restaurar y aún parece que no les toco turno, pues el párroco ya falleció. En suplencia, nos trajo un San José, y una  Inmaculada. Igual pasó como otra milagrosa pequeña  que se hallaba en una caja de madera con puerta de cristal y al abrir tenia la ranura como las huchas para meter una peseta o perronas. Con  el recaudo se aplicaba una misa de ánimas o del  Carmen. Esta virgina, por su tamaño nosotros de niños así le llamábamos, se pasaba de casa en casa  con motivo de rezar el Rosario. Como tantas otras buenas tradiciones que ya no están de moda.
La Santina en algún lugar se quedó aparcada, quizás como ya falta tanta gente esté en algún rincón sin darse cuenta que el lugar de la Milagrosa es la capilla donde todos la podríamos contemplar.



Al marchar D. Antonio lo sucedió D. Eduardo, excelente como persona y como sacerdote. Después  llegó D.Hilario, igualando al anterior en su tarea pastoral  y personal. Estando D. Hilario se restauró de nuevo toda la capilla, pues tenía mucha humedad y el tejado en muy mal estado. Para ello todos los vecinos nacidos en Piedrafita  y algunos más de la parroquia, aportaron ayuda económica. También colaboraron el Arzobispado de Oviedo, y el Ayuntamiento de Villaviciosa. Esta obra fue realizada aproximada al año1990, al marchar D. Hilario. Como la vocación sacerdotal daba comienzo a  ser mas baja,  se  hizo cargo otro sacerdote llamado D. Antonio que ya tenía muchas parroquias que atender. Así que a oficiar a Piedrafita veníaa con menos frecuencia que los sacerdotes anteriores.
Una vez que D. Antonio fue designado a la Basílica de Covadonga,  los siguientes párrocos ya no oficiaron más los sábados, debido a que igual tenían diez o más parroquias que atender. Lo cierto es que,  con pocos feligreses, pues en casi en todas ellas apenas quedan vecinos. Aquí nos dicen la
misa, como dije, el2º Domingo de Agosto en honor a Santa Lucía. Es una Misa acompañada del coro Valdedios  que viene desde Villaviciosa y unos gaiteros, que  también acompañan tocando a la Virgen durante la  Procesión. Antes, el recorrido era más corto. Desde hace unos años se alargó con un trozo de carretera más. A la llegada a la Capilla, el coro acompañado del público, entona la Salve´; y una vez más, se recoge la imagen hasta el próximo año. A continuación empieza la subasta del ramo, pues con el dinero de la subasta  y la donación de los vecinos cuando pasan el cepillo durante la misa,  se sufragan los gastos y se hace  al otro día, de nuevo, una misa. Ésta se aplica por todos los vecinos fallecidos de la parroquia.

Años atrás, en la Iglesia parroquial, el domingo que celebrábamos la fiesta en Piedrafita no se oficiaba la misa Dominical, y la mayor parte de los vecinos de Sietes  nos  acompañaban  este día. Aunque  ahora quedan pocos vecinos, nos siguen   acompañando, y también los que pueden, vienen el lunes a escuchar la misa por los fallecidos. El día anterior, como vísperas de fiesta, es costumbre  sobre las doce del medio día tirar los voladores y el repique de  las campanas. Ésto se hacía en  la Iglesia  de Sietes  o  también en la de San Martín de Vallés,  ya que como la parroquia Sietes es una hijuela de la de Vallés, el mismo sacerdote  atendía solamente  a estos  dos pueblos. Despues fue añadida la parroquia de Rales  y Santa Eugenia. En Piedrafita  estamos en el medio, y nos movemos para todas partes, pues desde la casa de mi madre hay dos kms. de distancia  para ir a Rales, a San Martín o a Sietes,  a la cual pertenecemos como parroquia.

El encargado de  organizar,con la ayuda de mas vecinos, es Gónzalo Valdés. Anteriormente fue Rafael Cayado. De limpiar y adornar se encargan Celsita, e Isabel. También el matrimonio Emilia, y Manolo, al igual que su hija Mª Jesús, prestaron ayuda varios años para limpiar, adornar, y tener a punto la ropa, tanto del  Sacerdote  como la del altar, y hasta dejar enganchar la luz desde su casa siempre que  hacia falta.

En mis años de juventud, de este trabajo, se encargaban las mozas del pueblo. También  de portar la imagen de  Santa Lucía en la procesión. Yo recuerdo ver a Bernardo Busto recoger todas las cosas necesarias  que se precisan para celebrar la misa y  guardarlas en casa de su tía Lola. Más adelante, al el marcharse a vivir  a Oviedo, las recogía  su primo Manuel Busto y las guardaba en casa de su madre María.

En mis años mozos y mas  de niñez a la tarde había una hermosa romería. Hace unos 37 o 38 años que ya no se hace, pues hay  pocos vecinos y  falta de juventud. Lo que si hay son varios vecinos que se reúnen el día antes, sábado, y pelean por cortar y traer de un monte de algún vecino, que dona  un eucalipto  apropiado,  para seguir la tradición de poner la cucaña. Aunque ahora ya no es tan  alta como en años atrás, ni tampoco se unta con sebo o brea. Ésto se hacía para los valientes que se animaban a subir hasta lo alto para recoger un premio en metálico, pues cuanto más peleasen por llegar arriba, el evento mas emocionante se ponía. Esto ya no se puede hacer, pues para eso se necesitan permisos y una serie de requisitos. Aún hay varios vecinos que lo hacen con mucho entusiasmo y para que no se pierda la tradición (parece es muy antigua). Unos años se dejó de hacer, y remontó en el año 1946, pues Manuel Cabañas oriundo del pueblo y emigrado a Chile, en la 1ª visita que hizo a su tierra comentó la idea de volver a la tradición. Él donaría 25 ptas. para quienes se atreviesen subir a quitar el premio. Creo que no hubo afortunados, e aquí por lo que en los pueblos limítrofes, a la fiesta de Piedrafita se la conocía como fiesta de la vara.

La romería yo la conocí en varios  praos. "Es que en Piedrafíta somos un poco volátiles''. Uno de estos fue el prau de La Campa, propiedad de los padres de Daniel Sánchez. Yo de aquí solo tengo un recuerdo: ver la barraca, el puestín de les chuches y un altavoz colocado en un árbol. Después se pasó al prau de La Mosca, propiedad de Jesús Fernández. Luego se hizo en el praín de Los Foyos, propiedad de los hermanos Prida que regentaban el bar La Tienda. Hace unos 54 años, aproximadamente, durante tres o cuatro años  consecutivos, se hizo  misa de campaña y la romería en los campos de Lueje. Hoy es área recreativa.
En los años siguientes ya hizo la misa, y la romería  en el prau del Campu, por cierto propiedad de mi madrina Maruja Cortina. Si la climatología  no acompañaba, el baile era debajo de un hórreo, y también en una de las aulas de la escuela.
Yo tengo el recuerdo  de la rifa de una tarta, un estuche de  coñac (marca Fundador). Como no existía la ONCE,  esto se hacía durante la verbena, después de vender las rifas: se metía la parte que correspondía a los talonarios vendidos en una bolsa de tela, -pues en aquel entonces todos reciclábamos-,  y una mano inocente sacaba el premio. Más adelante se rifaba un cordero.
El tendido eléctrico  para la ocasión eran una o dos bombillas en la barraca y otras dos o tres  por donde se bailaba. Éstas las colocaban en unos palos largos anclados en el suelo. Como anécdota, que yo ya no lo recordaba, me dice mi hermano Ramón que uno de los años  que se hizo la fiesta en los  Campos de Lluexe, se había enganchado la luz "de estrangis", y  al oscurecer vinieron  y nos la  cortaron. Los de la comisión tuvieron que ingeniar bajar un cable por unos praos hasta casa de Agustín Cortina; y en los años s
ucesivos se enganchaba desde  su casa directamente. Para las  orquestas no se necesitaba  mucha potencia de luz, tampoco para bailar grandes orquestas, ni atracciones; con una acordeón y un bombo,  o algún conjunto, lo pasábamos fenomenal. Con  los años se fue evolucionando y venía alguna orquesta o conjunto mejor. Los que no podían faltar en aquella época  en ninguna romería, era la pareja de la Guardia Civil. Mientras estuvo en activo el Cuartel que había en Libardón, se desplazaban desde allí caminando por Fano, bajar al río de  S. Martín, hasta llegar al prau de la romería. De regreso  recuerdo a  dos de los vecinos ya desaparecidos Luis el cartero y a Celso, coger sus motos para ir a retornarlos al cuartel. Después se acercaban desde el cuartel de Villaviciosa, y ya venían en un coche dos caballos. Solían estar hasta la hora que se tenía permiso para el baile. Si se producía algún lío o pelea, se deshacía la fiesta, se cerraba la barraca y todos pa casa. Yo  no recuerdo que  tuviesen que intervenir.


Tampoco faltaba la avellanera con su cestu de avellanes tostadas, y un bote apropiado para medir,  pues las vendían a granel o en un cartucho pequeño de papel; ni tampoco  el puestín de Rosa la  chochera (de chuches) traía las rosquillas, unas bolinas de anís, los chicles, caramelos, las piruletas, los paragüinos llamados pirulis. Pa los varones los silbatos, cornetas, navajas muy pequeñas, alguna pistola de plástico y los famosos petardos. Pa nosotras unas mariquitas, alguna muñeca de cartón, algún collar y algún cacharro de cocina de plástico. Los que tienen mi edad se acordarán que no nos implicábamos en mirar catálogos,  tampoco nos hacían falta, puesto que no teníamos paga, sólo cuando nos daban algo los güelos, tíos o algún familiar. Parez que estoy escuchando a mi madre decir: "no lo hay que gastar tou; tenéis que meter en la  hucha pa después  comprar  algo que os haga falta". Dicen que no es mas feliz quien más tiene, sino, el que menos necesita. Al no conocer otra cosa  y como casi todos teníamos las mismas carencias, nos conformábamos, y éramos felices. Yo, al menos, así lo recuerdo.


La barraca, algunas veces la trabajaba la comisión; o si no se vendían a quienes interesara para sufragar gastos. A quienes tocase ser de la comisión, eran los encargados de ir casa por casa pidiendo una cuota que casi todos contribuían con la misma cantidad.
El baile  comenzaba sobre las seis o las siete de la tarde y terminaba como muy tarde a la una, con una parada  a las diez para ir  cenar. A los músicos también se les daba la cena; se repartían por las casas. Casi siempre en las de la comisión, algunas veces te tocaba a medio día el gaitero, y a la noche un músico. Los sacerdotes  solían comer en la casa de los padres y hermanos de D. José; sacerdote José Manuel, así lo llamábamos los vecinos.

Los gaiteros que recuerdo desde niña, fueron varios. Venían de diversos pueblos; Germán venía  de Piverda; Álvaro venia desde la Cuenya de la Parroquia de Anayo; Álvaro vino varios años. Otro gaitero, creo se llamaba Eduardo, venía de Sieres Parroquia de Borines; y unos años chicos  componentes  de la banda de Gaitas de Villaviciosa. Uno de estos, Cristóbal y su hermano Esteban al tambor, de Colunga. Éstos últimos cuatro años nos acompaña Arturo, que viene desde Villaviciosa. A  todos  los gaiteros les acompaña una persona con el tambor.

A la tarde, para la romería, vino varios años, aunque yo no lo recuerdo, un señor llamado  Camblor. Vecino de San Román  del concejo de Piloña, y el emblemático Vike del Eslaballu parroquia de Libardón. Yo recuerdo  a Gonzalo, ya fallecido, y a la batería Octavio; los dos naturales de parroquia de Valles; dos hermanos: su  nombre  creo era Mino y Luis, hijos del famoso gaitero José conocido  cariñosamente  en su entorno como (el Ratu de la Madrera). Otros fueron Javier,  a la acordeón y a la batería  Óscar, también fallecido: los dos  vecinos  de la Parroquia de Sietes. También vinieron otros dos de la Cotariella parroquia de Cabranes; uno de ellos creo se llamaba Jaime. Recuerdo  un chico joven creo se llamaba Paco, que era invidente y lo acmpañaba una hermana; era natural de la Parroquia de Celada, digno de admirar en aquellos años por su valentía. También recuerdo la orquesta  llamada "Los Allende" (quiero recordar si eran de Sardeu del Concejo de Piloña,  de donde también vinieron unos conjuntos en los últimos años), que anteriormente creo habían sido componentes  de las  orquesta  "La X" o la "Venecia" de Infiesto. Habían  formado la banda de música de Infiesto, pero no recuerdo el nombre.
Los últimos que actuaron  me parece venían de Avilés, se llamaban Vereda. Yo recuerdo ser muy pequeña y ver en casa comiendo un señor, creo que era pariente de mi güela,  que se llamaba Manolo el de el Barrigón, que, de la Isla  traía los altavoces  de la época para la fiesta. Luego  los traía otro señor de Villaviciosa. Llevaba gafas  y cojeaba un poco. No recuerdo si se llamaba Luis; tenía un apodo..... otro año creo que los trajeron  de la Parroquia de Rales. Aal final, el encargado del equipo musical era "Altavoces Santiago", vecino de  Villaviciosa.

Vaya mi recuerdo como homenaje a estas personas que muchas de ellas ya no están entre nosotros, pero con pocos conocimientos, sin poder acudir a escuelas de música, ni concursos, fueron capaces  de hacernos reír bailar y disfrutar de los bailes en las romerías.de los pueblos.
Todo lo que estoy escribiendo lo hago para que no se nos olviden las tradiciones  ni las personas que contribuyeron a eso. Seguramente las fechas y los datos no serán del todo precisos, por lo cual lo siento, e invito a las  persona que  las puedan aportar  con mas exactitud o fotografías para no olvidarnos de esos años pasados e irrecuperables.
Tampoco nos debemos de olvidar, que el día 12 de Agosto de 2018, Dios mediante, tenemos nueva cita con  Santa Lucía en la plaza del Campu de Piedrafita.                                                                    
Maruja V.C.